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• PARA COMBATIR LA VIOLENCIA DE GÉNERO HAY QUE PROMOCIONAR LA IGUALDAD.


Entendemos que las políticas de igualdad son claves para combatir la violencia de género y que los mensajes y políticas de la derecha cuestionando a las instituciones que implementan estrategias para la igualdad, boicoteando el desarrollo reglamentario de las leyes o dando pábulo a la creencia de que existen miles de denuncias falsas como práctica habitual de las mujeres, no son otra cosa que una resistencia organizada a los cambios que una sociedad democrática debe promover para avanzar en una convivencia en igualdad y libre de violencia.

Estas campañas fomentan el silencio y limitan o impiden la toma de conciencia social sobre un problema más grave, en términos de vidas humanas, que el terrorismo político.

Las consecuencias de estas campañas de ataque a leyes fundamentales para conseguir erradicar la violencia que cuesta la vida a decenas de mujeres cada año son impredecibles. Por tanto es el momento de exigir RESPONSABILIDAD política y social ...

Amor I


Entre los individuos, la amistad nunca viene dada, sino que debe conquistarse indefinidamente

Simone de Beauvoir


Si tienes un amor, déjalo libres, si vuelve a ti, es porque es tuyo; si no vuelve, es porque nunca lo fue.

En los zapatos de nuestro corazón se pueden colar también piedras que toman forma de relaciones no deseadas o tóxicas, simbiosis que en lugar de hacernos crecer nos hunden anímicamente, Compañías limitadoras, castradoras psicológicamente, víricas o negativas, que nos hacen sentir mal, generan mal humor y pesimismo y nos abren las puertas al agotamiento psicológico e incluso a la depresión. Son además causantes de serios daños a nuestra autoestima, así como frenos a nuestro potencial de desarrollo como personas.

¿Quién se inventó aquello de que el amor- mal entendido- no tiene límites? Siempre debe tenerlos. Nos va la vida en ello, literalmente. ¿Cuántas personas enferman incluso, mueren de amor? ¿Cuántas enfermedades de todo tipo tienen un origen psicosomático que se genera a causa de una disfunción emocional resultando de un desengaño, de una mentira, de un maltrato permanente, de una manipulación, de no quere5r ver la situación que nos rodea? Muchas. Demasiadas, tal vez, Por ello, el límite y el remedio a los malos amores está solo en la conciencia, en el balance emocional para el que, en general, no hemos sido educados. Es más, a ojos de según qué religiones y culturas, donde el sacrificio es uno de los valores fundamentales – especialmente el sacrificio- especialmente el sacrificio de ellos, lo que toca es pasar por el tubo, aunque la dialéctica emocional esté hundiendo la vida a la persona que sufre del mal amor y a los hijos, si los hay.
Un balance emocional implica capacidad de cuestionamiento interno y de diálogo permanente con nuestra pareja. No desde la inquisición ni desde la obsesión, sino más bien desde la dignidad, la apertura, la pregunta amable, la ternura y el deseo de bien común. Aunque también a veces sea necesaria la confrontación firme para quitar disfraces a realidades incómodas en la que, sin darnos cuenta para evitar el dolor, nos acabamos camuflando y perdiendo.
Probablemente, el amor maduro y consciente combina el amor propio con el amor al otro. Amarte a ti no implica anularme o destruirme a mí. Mi amor por ti no justifica mi abandono ni mi sacrificio existencial por mucho que el entorno o la historia haya repetido hasta la saciedad que así debe ser. Por ello, no puede haber el tan necesario balance emocional sin amor propio, sin respeto alguno mismo. Amar es construir una realidad conjunta basada en la responsabilidad, el respeto, el proyecto y al visión de futuro y los anhelos que hemos ido trenzando; Amar no es soportarlo todo al precio del sacrificio de la propia vida, Un amor que exija una contraprestación el propio sacrificio intelectual e incluso existencial no es amor, sino esclavitud disfrazada de exigencia romántica, resignación, vestida de paz barata e incluso, conflicto instalado de manera permanente y asumido como el escenario cotidiano. Todos ellos contextos ideales para la depresión, la abulia vital y el abandono existencial a largo plazo..


Àlex Rovira- La buena Vida

¿Por qué usaban zapatos "Cunzi" las mujeres de Manchú?


A las mujeres de Manchú que vivieron en la región nordeste de China les gustaba llevar zapatos "Cunzi". Probablemente estos fueron los zapatos chinos de tacones altos originales. A diferencia de los actuales, el tacón de los Cunzi estaba colocado en la mitad del zapato y generalmente era de madera. De muchas formas y grosores algunos se asemejaban al casco de un caballo y otros a botellas. A los zapatos se les asignaba el nombre según estas formas.

¿Por qué quisieron las mujeres de Manchú llevar este extraordinario estilo de zapato con tacón? Hay un cuento de hadas chino, que narra la historia de un emperador de Manchú, quien fue asesinado. Su hija quería vengarlo, pero las profundas aguas frenaban a su ejército. Tuvo una idea al observar una grulla blanca de largas piernas y organizó a las personas para hacer un zapato tipo grulla. Así el ejército pudo atravesar las aguas y recuperar la ciudad para su padre. Desde entonces las mujeres de Manchú también usan zapatos Cunzi para prevenir la picadura de serpiente cuando recogen champiñones.

Usando los zapatos Cunzi, también llamados "Qi", las mujeres de Manchú no sólo parecen más altas al andar, sino que además lucen más elegantes y graciosas. Por supuesto, del mismo modo hay defectos al calzarlos, no se puede andar demasiado rápido ni demasiado lejos. Con el progreso de la dinastía Manchu, esta se fusionó con la cultura Han. Hasta finales de la Dinastía Qing únicamente se los vio en el palacio, en los pies de las concubinas imperiales. Actualmente, a estos elegantes zapatos sólo se los ve en un escenario.

La Gran Época

Empezar una nueva relación I




Todos tenemos la capacidad de amar. Eso resulta en sí tan maravilloso como la persona que inspira ese amor. Por eso es natural volver a enamorarse y a implicarse en un proyecto de vida compartida.

En muchas ocasiones aceptar que una relación llegó a su final es duro. Supone decir adiós a una persona que ha formado parte del día a día durante mucho tiempo, cambiar de vida, afrontar los propios miedos… No obstante, al encontrar el coraje para asumir esa situación se obtiene también la cara amable que todo tiene.
Afrontar el hecho implica de entrada sentirse bien con uno mismo y optar por una vida más coherente, otorgándose el tiempo necesario para dar ese paso.
Ser conscientes de lo que se tuvo y se desvaneció puede generar mucho dolor, impotencia y frustración. Pero las emociones negativas ofrecen la posibilidad de aprender de ellas y superarse. El amor presenta diferentes facetas y algunas son dolorosas. Para disfrutar de él es pues necesario aceptarlas y vivirlas, aunque no todas resultes deseables.
En ocasiones una tercera persona puede cruzarse en el camino evidenciando la existencia de necesidades no satisfechas. Puede ser el elemento detonante para que una de las partes decida finalizar una relación apagada o caducada.

La madurez como aliada
Abrirse otra vez al amor requiere alegría, gratitud y cierta incertidumbre ante lo desconocido, así como una renovada ilusión por aventurarse en ese terreno especial y único. Se parte de nuevo, pero desde una posición privilegiada, pues se goza de una mayor sabiduría obtenida de las relaciones anteriores, mayor madurez aportada por la experiencia, más autoconocimento y, sobre todo, más capacidad para amar. Ese nuevo proyecto permite reencontrarse con el amor, entregarse a él para dar lo mejor de uno mismo y obtenerlo también de la pareja.

Gratitud hacia el pasado
Para librarse de las ataduras del pasado y poder vivir plenamente el amor presente es necesario perdonar, aceptar la situación actual, aprender de la experiencia y cerrar ese capitulo vivido. Estos pasos permiten liberarse de emociones negativas más o menos conscientes que mellan el equilibrio interior y encontrarse con otras positivas, como la gratitud hacia la expareja por lo vivido y aprendido en común, así como por todo lo bueno que pudo movilizarse y que nos permitió crecer como personas.
La pareja despechada puede idealizar las cualidades de la otra persona, añorando la vida en común y creyendo que nunca volverá a sentir un amor similar. Pero más adelante puede darse la situación opuesta: la atención se centra en los aspectos más desagradables del otro o de la convivencia, en un intento de romper el lazo emocional. Ambas reacciones son muy selectivas y poco acordes con la realidad. Para obtener una visión objetiva es necesario analizar el pasado desde la razón, relegando la emoción a un segundo plano. El propio paso del tiempo permitirá considerar la situación de forma máss ecuánime, aceptando la libertad ajena y también la propia.
Todas las relaciones que conforman la vida sentimental de una persona añaden algo de sabiduría acerca del amor, acerca de uno mismo y de la propia manera de amar. Aportan información sobre los propios errores, que conviene asumir con honestidad. Aprender de ellos y procurar corregirlos en el futuro resulta fundamental. Las relaciones del pasado ofrecen una base para amar con mayor autenticidad y riqueza en el presente.


Aprender del fracaso
El amor y el desamor son parte de la vida. Los seres humanos necesitamos experimentar esas situaciones, pues forman parte de nuestro proceso de desarrollo como personas.
Las crisis incitan a renovarse a generar recursos para vivir de forma más realista y coherente, aunque a veces se pueda tender a caer en la desesperación. Lo inteligente no es vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo y enriquecedor. Para ello es preciso confiar en uno mismo y en el proceso vital.
En la vida no nos afectan tanto las situaciones como la manera de pensar acerca de ellas y la forma en que las encaramos. Considerada con perspectiva, una ruptura amorosa forma parte de un proceso de renovación.

Susanna Martínez

Estoy segura que podemos hacer la revolución en casa



La psicoterapeuta familiar Laura Gutman vuelve al ruedo editorial con "La revolución de las madres" y traza un paralelo entre la imposibilidad de nutrir afectivamente a los hijos y problemas de alimentación como la anorexia, la bulimia o la obesidad.

"Prefiero ser niñóloga: traigo la voz de los niños", dice Laura Gutman y allana el terreno para avanzar sobre las responsabilidades de madres y padres sin precaución de ofender. En su último libro, La revolución de las madres, Gutman apunta que casi todos los niños sufren el abandono de sus padres aunque permanezcan físicamente a su lado; que dejar llorar al bebé toda la noche hasta que se calme solito es la muerte espiritual de ese niño; que dejar de darle de mamar al bebé en el quinto mes porque el médico así lo indica, es un desatino y que la leche vacuna es mala para la salud.

Desafiar convenciones, escuchar la voz que desde el interior señala lo que es mejor para los chicos, es un rasgo de madurez necesaria, dirá Gutman, para que los padres puedan dar, nutrir y criar a sus hijos saludablemente. Y si la mirada de esta psicoterapeuta familiar resulta demasiado incómoda para algunos lectores, ella no retrocede: "No es duro lo que yo digo, dura es la vida de la gente, dura es la vida de los niños."

¿Qué es la crianza natural?
En España sobre todo está muy de moda el término crianza natural. Sería tener partos respetados, amamantar prolongadamente, comer saludablemente, permanecer con los niños mucho tiempo. Por supuesto que todas esas situaciones me parecen muy simpáticas. El problema no es tanto decirle a la mamá de qué manera tiene que criar y educar a los niños, sino tratar de entendernos los adultos, saber primero con qué recursos contamos, entender lo que necesita el niño y después tratar de ver juntos, dentro de nuestra realidad emocional, qué es lo que estamos en condiciones de ofrecer y si no qué tipo de ayuda necesitamos. Aparece otro tema muy de moda también, que es la culpa. Si para ser una madre perfecta tengo que hacer cosas que no puedo hacer, entonces tengo culpa porque no puedo y eso es una trampa.

Ud. sostiene que el problema no es que las madres trabajen, sino que cuando regresan a casa no están disponibles para los chicos...
Nosotros podemos trabajar 8 ó 10 horas, nos quedan 14 horas disponibles para estar con el niño: ahí el gran problema es la discapacidad emocional. El trabajo no es un impedimento para el vínculo amoroso, sí lo son nuestras historias pasadas complicadas, dolorosas.

Muchas madres habrán dejado de dar de mamar a sus hijos por recomendación médica, o siguieron el consejo de dejarlos llorar en su cuna creyendo que era lo mejor. ¿Qué les puede decir a quienes leen su libro y descubren que se equivocaron?
Yo trabajo para sacar a las mujeres de la infantilización de creer que el otro sabe algo que ella sabe perfectamente si se pone las manos en el corazón. Así que lo mejor es seguir nuestra intuición y seguramente nos vamos a equivocar mucho menos. Por eso no doy consejos, hay millones de maneras de criar a los niños. Lo que hicimos ya está hecho. Pero nunca es tarde. Si tenemos un niño de 5 o de 16 años, siempre es un buen momento para tener una conversación honesta.

Escuchar más lo que uno siente y menos la recomendación médica lleva a cuestionar generalizadamente a estas voces de autoridad que dicen, por ejemplo, que la leche de vaca es saludable...
Es un paradigma muy importante. Creo que la madurez emocional de un adulto es tener criterio y sentido común. Si vivimos infantilizados vamos a creer lo que nos diga cualquiera. En el fondo, en temas de nutrición o de crianza, lo que nos diga el médico o lo que nos diga el almacenero es igual, porque sobre crianza puedo asegurar que no han visto ninguna materia. Entonces se trata de ver dónde delegamos autoridad. Las mujeres, lamentablemente, nos sentimos muy frágiles y muy infantilizadas, entonces creemos lo que nos dice cualquiera.

¿Por qué cree que seguimos pensando que la leche de vaca es muy saludable?
No hay ninguna especie de mamífero que tome leche de otra especie después del período de lactancia. Durante siglos la especie humana fue amamantada por su madre hasta que estuvo en condiciones de ingerir alimento sólido y solamente en los últimos 50 años, en la sociedad occidental, los bebés empezaron a tomar leche de vaca maternizada: es obvio que esto ha sido el marketing. Y hoy estos son los paradigmas, todos creemos que la leche de vaca es buenísima. La realidad es que la leche de vaca es tóxica. Basta simplemente con observar a nuestros hijos que están todo el tiempo con mocos, otitis, angina, bronquiolitis y espasmos: una sola semana que cualquiera de nosotros esté dispuesto a sacarle completamente los lácteos, el harina blanca y el azúcar blanco y vamos a ver que al niño le desaparecen los mocos. Pero los canales infantiles están llenos de publicidad de lácteos, así que eso está metido con todo el poder del dinero de las multinacionales. Nadie tiene por qué creerme, pero pueden hacer la prueba.

Ud describe la relación entre la madre y el bebe durante el pauperio como una díada ¿qué lugar hay para el padre en este período?
Todos los lugares, eso va a depender de los acuerdos tácitos de cada pareja. Hay hombres que están muy incluidos dentro de los vericuetos emocionales de una mujer. Creo que en las parejas el mejor rol posible para un varón sería el de apoyar, sostener, amparar y proteger a la díada madre – bebé. Solamente un hombre infantil siente que se queda afuera, cuando cree que él solamente está para recibir atención de su mujer. Justamente, en este libro hablo de la dificultad que tenemos los adultos para dar.

¿Cuál es la consecuencia del no dar?
Que quienes se quedan sin recibir son los bebés y niños pequeños, que son los únicos que merecen recibir. Un niño no satisfecho en sus necesidades básicas, es un niño que luego va a necesitar más y va a ir pidiendo desplazadamente. Va a agredir, va a gritar o va a estar desesperado o se va a intoxicar y devenir adicto porque va a querer introducir sustancias desesperadamente, puede ser azúcar, jueguitos, televisión, computadora, después será alcohol y cocaína, no importa la sustancia. El grado de desesperación por recibir amor materno es algo que va a ir creciendo con el tiempo. Luego se va a convertir en un adulto siempre necesitado de recibir, es decir, egoísta y muy imposibilitado de dar.

¿Cree que este mismo abordaje puede hacerse en el caso de familias atravesadas por la pobreza?
La pobreza económica es un problema, siempre es mejor no ser pobre, pero la pobreza espiritual es mucho peor. Deseos de amar y ser amados tenemos todos. Al niño no le importa si nació en un palacio o en una villa miseria, mientras esté en el pecho materno, está en un paraíso. El problema no es que una madre no tenga recursos económicos, el problema es cómo la podemos ayudar para que tenga recursos emocionales para permanecer con ese niño.

¿Por qué el amor es la respuesta a problemas como la anorexia, la bulimia o la violencia?
El amor primario. Es la experiencia de haber atendido a miles de madres y padres desesperados porque pareciera que criar a un niño es demasiado difícil. En este sentido soy realista, tengo esperanza, pero creo que la cosa viene difícil porque estamos cada vez más solos, porque no hay ni familia, ni comunidad, ni tribu que ampare a las mujeres, porque la maternidad ha caído en desuso como valor y ¿qué otra cosa más importante tenemos que no sea crear a los niños con amor para que crezcan y sean personas seguras, felices y generosas, que tengan algo para aportar al mundo? Todo lo demás: las adicciones, los problemas de violencia, las guerras en el mundo son análogas, aunque en gran escala, a las guerras que vivimos en las familias y a la necesidad de obtener más que el otro. Estoy segura de que la verdadera revolución la podemos hacer adentro de casa.


Diario Clarín- María Farber

Amarse con los ojos abiertos


Cuando las personas se encuentran con dificultades en la relación, tienden a culpar a su pareja. Ven claramente cual es el cambio que necesita hacer el otro para que la relación funcione, pero les es muy difícil ver que es lo que ellas hacen para generar los problemas, es muy común preguntarle a una persona en una sesión de pareja:

¿Qué te pasa?

lo que me pasa es que él no entiende.

Y yo insisto:

¿Qué te pasa a ti?

Y ella vuelve a contestar:

Lo que me pasa es que “…” es muy agresivo/a.

¡Y yo sigo hasta el cansancio…

¿pero qué sientes tú? ¿qué te pasa a ti?

Y es muy difícil que la persona hable de lo que le esta pasando, de lo que esta necesitando o sintiendo. Todos quieren siempre hablar del otro.

Es muy diferente encarar los conflictos que surgen en una relación, con la actitud de revisar: “que me pasa a mi”, que enfrentarlos con enojo, pensando que el problema es que estoy con la persona inadecuada.

Muchas parejas terminan separándose a partir de la creencia de que con “otro”, sería distinto, y por supuesto, se encuentran con relaciones similares, donde el cambio es sólo el interlocutor.

Por eso, frente a los desacuerdos vinculares, el primer punto es tomar conciencia de que las dificultades son parte integral del camino del amor. No podemos concebir una relación íntima sin conflictos.

La salida sería dejar de lado la fantasía de una pareja ideal, sin conflictos, enamorados permanentemente. Es sorprendente ver cómo la gente busca esta situación ideal. Y cuando la señora se da cuenta de que su pareja no corresponde con ese modelo romántico ideal y novelesco, insiste en decirse que otros sí tienen esa relación idílica que está buscando, sólo que ella tuvo mala suerte… porque se caso con la persona inadecuada.(?)

¡NO!
No es así.
No se caso con la persona inadecuada.

Lo único inadecuado es su idea previa sobre el matrimonio, la idea de la pareja perfecta.

En cierto modo me serena saber que esto que no tengo, no lo tiene nadie, que la pareja ideal es una idea de ficción y que la realidad es muy diferente.

El pensamiento de que el pasto del vecino es más verde o que el otro tiene eso que yo no alcanzo, parece generar mucho sufrimiento. Quizá el aprender estas verdades pueda liberar a algunas personas de estos tóxicos sentimientos.

La realidad mejora cuando me decido a disfrutar lo posible, en lugar de sufrir porque una ilusión o una fantasía no se dan.

La propuesta es:

“HAGAMOS CON LA VIDA POSIBLE…
LO MEJOR POSIBLE”

Sufrir, porque las cosas no son como yo me las había imaginado, no sólo es inútil, sino que además es infantil.

Esta es la nueva propuesta, empezar a pensar en la pareja desde otro lugar, desde el lugar de lo posible y no del ideal.

Por eso es que vamos a intentar ver los conflictos no sólo como un camino para superar mis barreras y poder acercarme así al otro, sino también como un camino para encontrarme con mi compañero, y por supuesto, a partir de lo dicho, como un camino para producir el transformador encuentro conmigo mismo.

Estar en pareja ayuda a nuestro crecimiento personal. La relación suma, por eso vale la pena. Vale la PENA (es decir, vale penar por ella). Vale el sufrimiento que genera. Vale el dolor con el que tendremos que enfrentarnos, y es valioso porque cuando lo atravesamos, ya no somos los mismos, hemos crecido, somos más concientes, somos más plenos.

Jorge Bucay - Silvia Salinas
Amarse con los ojos abiertos

Mujeres sabias


Con la ilusión y la ambivalencia de devenir abuelas, las mujeres maduras nos disponemos a afrontar esta nueva etapa, procurando ofrecer a nuestros nietos lo que quizás no pudimos ofrecer a nuestros hijos: tiempo disponible.

Sin embargo, la “abuelidad” tiene un objetivo mucho más pleno y necesario, que es la función de transmitir los secretos de la maternidad a las mujeres más jóvenes, ofreciendo nuestro conocimiento acerca del mundo interior, ya que ahora no necesitamos alimentar al niño, sino que superamos ese rol nutriendo espiritualmente a la comunidad de mujeres que devienen madres. Es posible que en el pasado hayamos padecido situaciones penosas, y a partir de esas vivencias hoy podamos optar entre dos posturas: ser duras y críticas desaprobando el modo en que ellas crían a sus hijos –con lo cual nuestras hijas necesitarán distanciarse de nosotras- o bien abrir el corazón con nuestra experiencia de antaño a cuestas, y ponerla al servicio de las madres jóvenes apoyándolas, comprendiéndolas, aceptándolas, amándolas y admirándolas. Y así constatar la cercanía y el entendimiento que podemos producir entre las diversas generaciones, cosa que redundará a favor del niño.

Es verdad que hemos desmerecido globalmente la sabiduría profunda de las mujeres maduras a causa de la mala reputación que han adquirido las arrugas y algunos cabellos blancos. Pero que nuestro físico pierda fuerza y belleza en la madurez es imprescindible para desapegarnos de lo aparente y sumergirnos en la complejidad del ser. Si quedáramos muy atadas a lo físico, difícilmente estaríamos dispuestas a zambullirnos en lo insondable de la vida espiritual. Necesitamos la belleza de las arrugas, el grosor de la piel algo más curtida y la fluidez de los tejidos un poco más blandos, para desparramar la sabiduría de la experiencia sobre quien esté dispuesto a aprovecharla.

Tengamos en cuenta que hoy son muchas las mujeres jóvenes con niños en brazos necesitando huir del hecho materno. Si las mujeres maduras estamos dispuestas a revisar nuestra historia sin aferrarnos a ella, y si logramos darnos cuenta que tal vez hemos sido innecesariamente hostiles o severas en el pasado, podremos resarcirnos abriendo las puertas de la conciencia femenina para que nuestras hijas y nueras puedan transitar el camino de la maternidad con mayor sostén, apoyo y generosidad. Sólo entonces mereceremos ser llamadas mujeres sabias.



Laura Gutman

Ser mujer


"El hecho de ser mujer no significa ser feminista. Lo que hace falta es que el feminismo ocupe el poder. Mujeres cómplices de los hombres, de derechas, beatas, fascistas, indiferentes... las hay y las ha habido siempre. Es como si todos los obreros por serlo fueran comunistas. Hay mujeres que son indiferentes por falta de preparación. Ser socialista es tener un carné y pagar la cuota. Ser feminista es estar en la batalla", remata.

Los partidos políticos no arriman el hombro al feminismo

Nosotras hemos conseguido llevar el feminismo a la política, que es un salto cualitativo importante. Hemos unido diversas maneras de entender el feminismo en un proyecto para llevar a las instituciones a través de las elecciones. Los partidos políticos viven de espaldas al feminismo. Si el feminismo no llega al Parlamento, a los ayuntamientos, no hemos hecho nada. Porque esas mujeres lo que hacen es votar lo que vota su partido y cumplir lo que les dicen sus cúpulas masculinas, duplican el voto.

El que nace niño o niña, ¿tiene la misma igualdad de oportunidades?

El sistema está basado en el trabajo doméstico de las mujeres. Cuando tenemos menos niños no hay más que lamentos; la supervivencia de los seres humanos recae sobre las mujeres. El trabajo de las mujeres es sedundario. Se supone que pueden estudiar -por supuesto se amontonan en carreras de humanidades- pero cuando son madres llegan los problemas y quien deja de trabajar es la mujer; son ellas las que solicitan las medias jornadas porque son las que tienen los peores puestos, las que cobran menos. Las diferencias salariales del 30% al 50% son las mismas que al principio del siglo XX.

¿Las leyes de igualdad de oportunidades se cumplen?

El sistema económico es el que está manteniendo la estructura por la cual la mujer está en una situación de inferioridad con respecto al varón. Si el Estado tuviera que aportar el dinero para cuidar a los niños, ancianos, discapacitados, dependientes... quebraría. No están dispuestos a defender a las mujeres de un sistema patriarcal que ellos mismos están sustentando.

¿Son un brindis al sol?

Son leyes muy incompletas. Además, hay una serie de grupos activos, machistas que hacen campañas muy eficaces porque les parece que a las mujeres nos están dando demasiadas ventajas. Pero, las leyes son un brindis al sol. Por ejemplo, la Ley de Discapacidad lo que propicia es que las mujeres se queden en casa al cuidado de un gran dependiente. Por ello se les dará 300 ó 600 euros. Un Estado social lo que debe hacer es liberarlas de esta responsabilidad y permitirles tener un trabajo asalariado y propio. Nos dirán que esto es mejor que nada. Pero lo justo es incorporar a las mujeres al mercado laboral. Para ello hay que crear una estructura de ayuda social, con residencias adecuadas, ayuda domiciliaria...

"Si el feminismo no llega Parlamento, las mujeres votarán lo que diga su partido y sus cúpulas masculinas"

"Un Estado social debe liberar a las mujeres del cuidado de los dependientes creando estructuras sociales"

Lidia Falcón

Me lo ha mandado: Ángeles

El Papa pide a las mujeres “que sepan obedecer” y darse “al prójimo"



Aunque parezca anacrónico, el discurso del Papa Benedicto XVI sigue apelando al deber de obediencia y entrega de las mujeres.
Ayer, la que fue la primera visita oficial del Pontífice a Roma –hace once años que un Papa no pisaba el Ayuntamiento- se convirtió en un despliegue de machismo doctrinal ante las monjas del monasterio de las Oblatas de Santa Francisca Romana. La Iglesia, aseguró Benedicto XVI, necesita mujeres “que sepan obedecer a los pastores”, “estimularles con sus sugerencias”, y que sean “todas de Dios y todas del prójimo”.
“Roma necesita mujeres todas de Dios y todas del prójimo; mujeres capaces de recogimiento y de servicio generoso y discreto; mujeres que sepan obedecer a sus pastores, pero también apoyarles y estimularles con sus sugerencias”. Esta vocación “es el regalo de una maternidad que se hace una con la oblación religiosa, a modelo de María”, pregonó el pontífice a las miembros de la orden de Santa Francisca Romana fundada en 1.433.

No a la discriminación
El Papa habló de este modo en el monasterio de las Oblatas al que acudió tras visitar el Ayuntamiento donde le recibió el alcalde, Gianni Alemanno. Y aunque ante las religiosas discriminó a las mujeres, relegándolas al “servicio discreto” y a la “obediencia”, en su discurso en el consistorio, había pedido a los romanos dejar de lado la discriminación referida, eso sí, a los inmigrantes.

¿Ironías sobre la mujer?

Mientras Benedicto XVI da que hablar con sus discursos con reminiscencias machistas, L’Osservatores Romano, su diario oficial, hace lo propio resaltando el poder “liberalizador” de la lavadora en la vida femenina. En un artículo con motivo del Día internacional de la Mujer, la periodista Giulia Galeotti afirma que la lavadora podría considerarse uno de los factores que más ha contribuido a la emancipación de la mujer.

Lavadora y emancipación
En el texto titulado “La lavadora y la emancipación de la mujer. Pon el detergente, cierra la tapa y relájate”, la autora sitúa el electrodoméstico en la lista de los factores que más han “contribuido” en este sentido."El debate está caldeado. Algunos dicen que la píldora, algunos que el derecho al aborto y algunos que el derecho a trabajar fuera de casa. Otros, sin embargo, osan ir más allá: la lavadora", responde.


¿La súper mujer?
Tras repasar la historia del aparato, Galeotti llega a las modernas lavanderías en las que “capuchinos, aperitivos, cocktails, cenas, conexión a Internet y televisiones de plasma convierten hacer la colada en un momento de socialización, entretenimiento y seducción”. Además, gracias a los modelos “más estables, livianos y eficaces” se tuvo “la imagen de la súper mujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa”, concluye la periodista.

Red feminista

Tejedoras de sueños


En algún lugar del mundo y en todas partes.

Creemos en un mundo donde quepan muchos mundos, con sus matices, sus colores, sus diversidades, sus miradas, sus músicas y sus olores. Creemos en la palabra que convoca los sueños, los trenza, los interpela, los suma, los transforma. Nos interesan las semillas que germinan las ideas y no tanto quién las tiene. Es por eso, que nosotras,Tejedoras de Sueños, podemos ser cualquiera de ustedes. Nuestras palabras, canciones, poemas, afirmaciones, presencias, interrogaciones, no van a tener ni rostro, ni nombre. Porque el anonimato no es un acto de cobardía sino de afirmación. Porque el poder ya nos enseñó demasiado a competir, a dirigir, a dividir, a castigar, a juzgar, a menospreciar, a subyugar, a someter, a odiar, a violentar, a renunciar, a pensar por las otras y no con las otras. Porque no necesitamos sentirnos importantes por las ideas que generamos. Porque, como el pasamontañas de ustedes, lo fundamental es que somos mujeres con capacidades, ideas y palabras que aportar y aportarnos y no que nombres tenemos. Y porque las mujeres hemos tenido que vivir demasiado la invisibilidad de la negación, el rechazo y la exclusión y a pesar de eso y desde la resistencia cotidiana, nos hemos llenado de sabiduría, estrategias, creatividad e inteligencia para construir caminando ese mundo donde quepan muchos mundos. Las mujeres hemos sido siempre y seguiremos siendo imprescindibles para la lucha. Las mujeres sabemos de resistencias. Y nuestro anonimato quiere visibilizar esa fuerza que es de todas.

Nos llamamos Tejedoras de Sueños. Como idea que convoca y nos convoca. Las mujeres sabemos de tejidos. Y no sólo los de algodón. Las mujeres tejemos afectos, solidaridades, inteligencias, resistencias, comunidades, proyectos, cuidados, creaciones, mundos, desde la sabiduría de la inclusión, la riqueza del matiz, el gesto, la diferencia, lo sutil. Y lo hacemos a través de las herramientas aprendidas de nuestras antepasadas, nuestras abuelas, nuestras madres, nuestras hermanas: los sueños, los saberes, los abrazos, las risas, las caricias, las melodías, las ideas, las palabras. Herramientas que hemos generado y utilizamos a pesar del juicio cotidiano al que somos sometidas, a pesar de la molestia que genera nuestra originalidad, capacidad y autonomía. Herramientas que revuelven, nos revuelven, nos modifican porque sabemos que somos hijas e hijos de un sistema injusto que nos ha impregnado las pieles y los modos de violencia. Y debemos romperla con la palabra que sueña, que nos pregunta sobre nosotras y nosotros mismos para transformarnos.

Tejemos sueños. Porque soñar es alimento de la vida. Esa de la que tanto sabemos. Cuando soñamos construimos esos mundos con matices y colores. Soñar es el alimento necesario como el agua a la milpa, como parte de la tierra y la naturaleza. Todas las luchas tienen su sueño, todos los sueños tienen su lucha. Cuando soñamos, somos libres y aprendemos la necesidad de caminar. Cada paso caminado es un sueño realizado donde es difícil borrar la huella. Debemos romper el cerco a nuestros sueños que nos quieren imponer los enemigos de la vida. Porque cuando soñamos nos hacemos fuertes para lanzar nuestros pasos al esfuerzo colectivo de tejer una realidad donde la alegría, el baile, el apoyo, la justicia, el amor, la unidad, el respeto, la creación, la locura sean los pilares fundamentales que sostengan nuestro mundo. Desde ya, desde ahora, desde nuestro día a día, con nuestras amistades, nuestros compañeras, nuestras relaciones, nuestras luchas, nuestros trabajos, nuestro entorno. Sueños atrevidos y no complacientes para quién no quiera mirarse a fondo y destruir todo aquello que en su interior mate la vida y los sueños.

Aportaremos nuestra palabra desde nuestras herramientas, nuestro accionar y todos los medios que nuestro soñar nos diga. Lanzaremos ideas al viento con la intención de que aporten, agiten, rompan, generen, fertilicen y penetren en los poros de la piel, limpien y ayuden a su muda. Como las serpientes. Le apostamos a mudarnos y mudar el mundo. Transformarnos y transformar el mundo.

A nuestras antepasadas, nuestras abuelas, a pesar de resistir y crear, las convirtieron en páginas en blanco y su historia, que es la de todas y todos, nunca fue escrita ni contada; porque después, nuestras palabras ya se escucharon pero nos convirtieron en un anexo y los anexos no se leen. Porque nos da coraje tener que insistir en algo ya demostrado a lo largo de los siglos. Porque ahora ya no vamos a pedir permiso para ser libres. Seguiremos caminando sin rumbo escrito y sin fin porque tenemos nuestra brújula y nuestra brújula es nuestro corazón que nos guía, nos encamina y nos da la fuerza para caminar.

Un paso hacia delante,
Tejedoras de sueños

Fuente: EDUCARUECA
Imagen: Las Tejedoras obra de Luis Perlotti

En Argelia son las mujeres las que por propia iniciativa deciden participar


Los derechos de la mujer en Argelia avanzan lentamente empujados por activistas como Faïka, Zohra y Semhane. Estas tres mujeres visitan España para recordar la lucha de su país y las reivindicaciones que aún quedan por alcanzar.

Mejorar el sistema de justicia, conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres y alcanzar oportunidades sociales y políticas inclusivas son las principales apuestas de los colectivos que desde Argelia luchan por los derechos de las mujeres. Faïka Medjahed, responsable del servicio de mujer, en el Instituto Nacional de la Salud Pública Argelina; Zohra Ounas, fundadora y miembro de la directiva de la Asociación AFEPEC; y Semhane Khelil, miembro del equipo de Solidaridad Internacional en Argelia son el ejemplo de que a través de la sensibilización, el asociacionismo y la participación, las mujeres pueden hacer la fuerza necesaria para reivindicar sus derechos y construir otra sociedad.

Las tres visitan España invitadas por Solidaridad Internacional para intercambiar experiencias sobre participación política y social de las mujeres y para acercarnos la realidad de Argelia. Un país en el que durante los años 90 (década en que más de 60.000 personas murieron víctimas de la violencia en Argelia) defender la igualdad entre sexos convertía a las activistas en heroínas.

“La Constitución argelina garantiza la igualdad de sexos, pero en la vida diaria vemos que nuestras salidas laborales y nuestras opciones de participación siguen estando muy limitadas", explica Zohra. “La educación básica está asegurada. Incluso hay muchas mujeres que tienen carreras universitarias en Argelia, pero el siguiente paso, el acceso al mundo laboral para las mujeres es muy difícil, hay que hacer frente a muchas injusticias, barreras burocráticas y discriminaciones”, añade.

"Ya hay mujeres conductoras de taxis, de autobuses, de trenes, carpinteras, mecánicas, artistas, ingenieras, empresarias… Tenemos que seguir así demostrando que nos podemos imponer y tener éxito"
Participación y asociacionismo

A través de sus entidades impulsan campañas para promover la participación y el asociacionismo. “Son las mujeres las que por propia iniciativa deciden participar y reivindicar sus derechos. Y no sólo participan en asociaciones de mujeres o feministas, también hay mucha presencia femenina en asociaciones culturales, de desarrollo comunitario, de defensa de los derechos humanos”, explica Semhane. “Participan de forma muy productiva y no consideran la participación ‘una cuestión de hombres’”, añade.

"Llevamos a cabo seminarios para las mujeres, organizamos actividades y talleres formativos y también tenemos centros de escucha para acompañar a las mujeres que comparten con nosotras problemas específicos, sobre todo, relacionados con la discriminación, así como con el acoso sexual y psicológico", explica Zohra.

Contar los traumas

“Un hito a conseguir por las mujeres argelinas sería poder hablar con normalidad de nuestros traumas. Vivimos una guerra de independencia muy cruenta, y también otras guerras y desastres como inundaciones, terremotos y situaciones muy angustiosas y parece que no podemos hablar de ello, como si fuera un tabú”, comenta Faïka. “Parece que aún tememos expresarnos. Tenemos que hablar e intentar superar estos traumas que todas hemos padecido. Confesar que nos sentimos discriminadas, por ejemplo, no ocultar nuestra situación”, añade.

Para Zohra otro de los retos de las mujeres argelinas es seguir en el camino que han empezado a crear, desmontando roles y pisando fuerte en el mundo laboral. “Ya hay mujeres conductoras de taxis, de autobuses, de trenes, carpinteras, mecánicas, artistas, ingenieras, empresarias… Tenemos que seguir así demostrando que nos podemos imponer y tener éxito”, explica.

Canal solidario

Escuchar y sentir el latido del útero


La civilización patriarcal cambia el principio de la vida por el de la muerte, y por eso ha tenido en el cuerpo femenino su principal enemigo y su objetivo estratégico central; Romeo de Maio decía que la historia del cuerpo femenino, en nuestra civilización, es una Ilíada de sufrimientos: En el Génesis también se ordena la destrucción de la serpiente (el símbolo de la sexualidad de la mujer) y la prohibición de su conocimiento. Porque si la mujer pare sin deseo y con dolor, y si se aparta de ella a la criatura en el momento del alumbramiento (para cortar el deseo y la producción hormonal que regularía el acoplamiento de ambas), la criatura queda privada de la carga de energía que le corresponde a su integridad humana, al tiempo que la madre queda insensibilizada; insensibilizada ante los deseos y ante el sufrimiento de su prole; es decir, capacitada para realizar las funciones nutricias maternas de manera fría y aséptica, con la disciplina y la represión establecidas en el orden social.
El parto será doloroso mientras las reglas de las adolescentes sean dolorosas, es decir, mientras no exista una cultura que restablezca la unidad psicosomática del cuerpo de la mujer: es decir, que respete, cultive y de conciencia a la mujer de su condición, de su sexo, de su sexualidad, de lo que en realidad es. Una cultura que reconozca y nombre el latido del útero como el latido de la vida. A menudo decimos que el parto actualmente es una violación del cuerpo de la mujer, como lo es el coito cuando la mujer no lo desea, cuando no opera el deseo y se realiza en estado de rigidez, de sequedad, con desgarros.
Para la recuperación de la sensibilidad uterina y de la sexualidad de la mujer, las madres tenemos que explicar a nuestras hijas desde pequeñas que tienen un útero, para qué sirve y cómo funciona.
Las mujeres tenemos que poner en funcionamiento nuestro neocortex para que nuestra conciencia asuma y asimile el útero; para que lo reintegremos en la percepción de nuestro cuerpo; para recomponer nuestro cuerpo despiezado y que fluya la corriente de sensibilidad entre el útero y la conciencia.
Tenemos que aprender a escuchar y a sentir el latido del útero; practicar la visualización y la concentración en el útero; y también recuperar la cultura arcaica y su mundo simbólico que han definido y expresado la verdadera sexualidad femenina y la regeneración de la vida.
Ana Cachafeiro y Casilda Rodrigáñez

Dependencia emocional


2.- Concepto de dependencia emocional
La dependencia emocional es la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. No obstante, su carácter crónico no se basa en la sucesión de dichas relaciones sino en la personalidad de estos sujetos; es decir, el dependiente emocional lo es también cuando no tiene pareja, aunque esto no sea lo más habitual porque su patología provoca que busque otra desesperadamente. De hecho, una de sus características es que no soportan la soledad, algo que veremos más adelante.

Dos aspectos característicos emergen de la definición: en primer lugar, que la necesidad es excesiva y que por tanto no se reduce a la propia de una relación amorosa; en segundo lugar, que dicha necesidad es de carácter afectivo y no de otro tipo (pensemos en el clásico “trastorno de la personalidad por dependencia”, en el que la indecisión y la sensación de inutilidad o desvalimiento personal es lo que une a la persona de la cual se depende).




3.- Características de los dependientes emocionales
Las características que a continuación vamos a enumerar en torno a la dependencia emocional se dan en los casos que podemos catalogar como patológicos y estándar. Estas dos matizaciones se deben a que la dependencia emocional es un continuo que empieza con la normalidad y termina con la patología, por lo tanto existen diferentes niveles de gravedad. En las dependencias más leves encontraremos sólo algunas de estas características. Además, la dependencia emocional puede adoptar diversas formas que alteran sustancialmente a la que estamos definiendo como “estándar”. Una de estas formas, que describiremos más adelante, explica el comportamiento del grupo de maltratadores al que hacíamos referencia; mientras que la “estándar” daría cuenta, entre otras, del proceder de determinadas personas víctimas de violencia doméstica.

Dividiremos estas características en tres áreas: relaciones interpersonales (con especial hincapié en las de pareja), autoestima y estado anímico:

1) Relaciones interpersonales:

· Tendencia a la exclusividad en las relaciones. Esto se da tanto en las relaciones de pareja como en las amistades de estas personas, sintiéndose más cómodas hablando con un único amigo que en un grupo numeroso, en el que no se tiene el suministro afectivo necesario y pueden, paradójicamente, encontrarse más solas. Esta exclusividad, dentro ya de las relaciones de pareja, da a entender que más que cariño hay necesidad hacia el otro, implica una cierta falta de construcción personal. Asimismo, ilustra a la perfección la similitud con otras adicciones, en tanto que dicha exclusividad y enganche constante hacia la otra persona se produce también en ellas. La adicción se convierte en el centro de la existencia del individuo y todo lo demás queda al margen, incluyendo trabajo, familia o amigos. De conservar amistades suelen ser de uno a uno y para hablar sobre la pareja, que se convierte en el tema favorito de conversación.

· Necesitan un acceso constante hacia la persona de la cual dependen emocionalmente. Esto se traduce en un agobio asfixiante hacia ella con continuas llamadas, mensajes al móvil, aferramiento excesivo, deseo de hacer con ella cualquier actividad, etc. La motivación de este acceso constante es por un lado la necesidad emocional y por otro la ansiedad por una posible pérdida del otro.

· Necesitan excesivamente la aprobación de los demás. De hecho, sondeando en los antecedentes patológicos de estos pacientes aparecen en muchas ocasiones historia de trastornos de la alimentación. Esto indica el desequilibrio emocional subyacente, su autorrechazo y también los deseos de agradar (en el caso de los trastornos alimentarios, también físicamente) a los demás.

· Ilusión al principio de una relación o cuando conocen a una persona “interesante”. Esta ilusión tiene mucho de autoengaño, de la misma forma que cuando se da una ruptura pueden pensar que por ver de vez en cuando a su pareja no se van a volver a enganchar a ella, o que si ésta ha prometido dejar de agredirles sistemáticamente creer que en esta ocasión será cierto.

· Subordinación en las relaciones de pareja. Es un medio para preservar la relación a toda costa, algo que hacen muy bien y que es atrayente para sus parejas por el suministro narcisista que les proporciona. Las relaciones de pareja de los dependientes emocionales son marcadamente asimétricas, desequilibradas. Uno de sus componentes es el que domina claramente en la pareja y el otro (en este caso, el dependiente emocional) sólo se preocupa de su bienestar, de hacer lo que su pareja desee, de magnificar y alabar todo lo que hace, de ser el objeto de su desprecio narcisista e incluso a veces de su rabia, tanto psíquica como física.

· Idealizan a sus parejas y las escogen con unas características determinadas: ególatras, con gran seguridad en sí mismas, frías emocionalmente, etc. El narcisismo de estas personas es la contrapartida de la baja autoestima de los dependientes emocionales, por eso se produce esta idealización y fascinación.

· Las relaciones de pareja atenúan su necesidad, pero siguen sin ser felices. De todas maneras tampoco esperan serlo porque su existencia es una sucesión de desengaños y no tienen el componente esencial del bienestar: quererse a sí mismos. Este componente, por otra parte, es fundamental para poder llevar a cabo relaciones de pareja sanas, equilibradas y mutuamente gratificantes. Esta sensación de tristeza y de vida torturada se manifiesta con claridad cuando nos damos cuenta de que realmente no echan de menos el afecto y a veces el respeto que la pareja debería tenerles, simplemente es algo desconocido para ellos. Esto es algo que resulta difícil de entender cuando tratamos con estas personas.

· Pánico ante la ruptura y gran posibilidad de padecer trastornos mentales en caso de que se produzca. De hecho, uno de los dos motivos principales de consulta de los dependientes emocionales es el padecimiento de una psicopatología (generalmente, un episodio depresivo mayor) tras una ruptura. Este sufrimiento se puede producir con una persona que ha hecho la vida imposible o que incluso ha maltratado al dependiente emocional. En estos casos, el paciente no deja de recordarnos a un toxicómano en pleno “síndrome de abstinencia”; es más, son muy frecuentes la negación de dicha ruptura y los continuos intentos y exhortaciones para reanudar la relación. Es necesario añadir que esta tormenta emocional amaina milagrosamente cuando aparece otra persona que cubra las necesidades afectivas del dependiente, y es muy frecuente que la ruptura se produzca cuando se tiene ya otra relación. Cuando esto se produce, el centro de la existencia pasa a ser la nueva pareja. La diferencia con personas “normales” es que éstas suelen guardar un periodo que podríamos calificar como de duelo tras una ruptura amorosa, período en el que no se tienen muchas ganas de tener a otra persona porque la anterior todavía ocupa un lugar privilegiado.

· Tienen un miedo e intolerancia terribles a la soledad, base de su comportamiento ante las rupturas, de su necesidad de otra persona, del apego y parasitismo que tienen hacia ella u otras personas, etc. Esta intolerancia a la soledad se debe a que la relación del dependiente consigo mismo es muy negativa; con otras palabras podemos afirmar que “no se soportan”.

· Presentan cierto déficit de habilidades sociales, como falta de asertividad. También destaca el egoísmo, fruto de la necesidad patológica que tienen hacia otra personas. La exclusividad y el agobio que pueden llevar a cabo también hacia amistades denota precisamente ese egoísmo. Pueden tener a otra persona al teléfono hablando de su pareja durante mucho rato sin importarles, por ejemplo, que tengan visita o que se tengan que marchar por cualquier motivo.

JORGE CASTELLÓ BLASCO
PSICÓLOGO-PSICOTERAPEUTA (VALENCIA)

Matrimonio, amor y romanticismo


Una pareja, es decir, un hombre y una mujer, ha sido la forma de convivencia ideal para los humanos durante mucho tiempo. Normalmente era un acuerdo mediante el cual el hombre mantenía a su hembra preferida y, si se lo pedía permitir, a otras cuantas hembras junto con algunos que otros encuentros esporádicos.

El matrimonio moderno fue una invención de los ideales judeocristianos y tenía un claro propósito: mantener su religión. Al convencer a dos adultos para que se comprometan a seguir unas normas de obediencia a Dios, la descendencia del matrimonio automáticamente crecerá en la religión de los padres. Sin embargo, cualquier actividad humana que esté envuelta en elaborados rituales y declaraciones públicas suele ser contraria a la biología humana y no tiene otro propósito que intentar que dos personas hagan algo que no harían de forma natural. Los pájaros de color anaranjado no necesitan una gran ceremonia para casarse ya que su estado biológico natural. Insistir en que animales polígamos, como el carnero, contraigan matrimonio es igual de ridículo. Con esto no queremos decir que el matrimonio no tenga sentido en la sociedad moderna, puesto que nosotros, los autores, estamos casados, sino que queremos expresar la necesidad de entender el origen, la historia y lar elación del ser humano con la biología.

El matrimonio también tiene su lado bueno.
Le enseña a ser leal, paciente, tolerante, a saber dominar y a manifestar otras muchas y valiosas cualidades que ni necesitaría si siguiese soltero.

De ser así, ¿Qué ventajas tiene el matrimonio para un hombre? En términos evolucionistas ninguna. El hombre es como un gallo que tiene la necesidad de diseminar su semilla genética cuanto más lejos y a menudo posible. A pesar de todo, la mayoría de los hombres contraen matrimonio, después se divorcian, se vuelven a casar o viven en estado de convivencia en pareja. Este hecho demuestra la notable habilidad de la sociedad para restringir la necesidad biológica de promiscuidad en los hombres.

El sexo es el precio que las mujeres pagan a cambio de matrimonio.
El matrimonio es el precio que los hombres pagan a cambio de sexo.

Ante la pregunta ¿Qué le aporta usted personalmente el matrimonio?, La mayoría de los hombres dirían entre dientes tener un hogar, que les cocinen y les planchen la ropa. Resumiendo, el hombre quiere que su mujer sea una especia de cruce entre su madre y una sirvienta. El famoso psicoanalista Sigmund Freud afirmó que este tipo de hombres seguramente tienen una relación madre-hijo con su pareja. Sólo el 22 por ciento de los hombres mencionó que lo mejor del matrimonio es que su pareja es su mejor amigo. Normalmente el mejor amigo de un hombre es otro hombre porque puede entender perfectamente su forma de pensar. Cuando preguntamos a las mujeres: ¿Quién es su mejor amigo/a? El 86 % respondió que otra mujer. En otras palabras, alguien con una estructura cerebral similar.
Cuando los hombres pasean hasta llegar al altar, seguramente piensan que se trata del principio de una cadena interminable de sexo, pero estas expectativas, nunca discutidas antes del matrimonio, parecen no ser compartidas con la mujer. Aún así, las encuestas revelan que los hombres casados mantienen más relaciones sexuales que los solteros, ya que los casados que contaban de entre 25 o 50 años, mantenían una media de tres actos sexuales a la semana y sólo la mitad de los solteros alcanzaba dicha cantidad. La media de actos del hombre soltero era menor a una vez a la semana. En 1997 en Australia el 21 por ciento de los solteros no habían mantenido ninguna relación durante ese año y el tres por ciento de los casados se encontraba en la misma situación. Como ya hemos expuesto en capítulos anteriores, el sexo es muy beneficioso para la salud. También se ha comprobado que los hombres solteros o viudos tienen un índice de mortalidad más prematuro que los hombres casados..

¿Por qué los hombres no escuchan y las mujeres noi entienden los mapas?
Allan y Barbara Pease

La pareja interior


La ilusión del amor romántico.
Tenemos un "libreto", o imagen ideal previa, sobre las relaciones de pareja: una mujer y un hombre se conocen y se gustan. El hombre invita a la mujer a salir. Salen varias veces, se enamoran, se casan, y son felices para siempre.

Cuando iniciamos un vínculo, intentamos que sea exactamente como queremos: que el otro esté presente cuando así lo deseamos, que no nos moleste cuando elegimos estar a solas, que siempre nos escuche, nos contenga, nos proteja y mime, que esté dispuesto a ayudarnos a resolver nuestros problemas sin traernos demasiados problemas suyos, o, en caso de tenerlos, que acepte nuestras sugerencias para solucionarlos y las ponga en práctica inmediatamente.

Por supuesto, esto no ocurre...

Así, luego de la magia inicial, lentamente vemos que las cosas no son como esperábamos, y que comienzan a aparecer nubes en el paraíso idílico en el que creímos haber ingresado.

Cuando nuestro compañero o compañera no nos proporciona la dicha anhelada, es común suponer que nos equivocamos, y que esa no era la persona adecuada. En tal caso, volveremos a buscar a alguien que nos permita acceder de manera permanente al estado de bienaventuranza deseado; ello nos lleva a repetir el mismo proceso, sólo que con distinta compañía.


En la actualidad, el enamoramiento se ha convertido en el terreno donde intentamos encontrar el sentido trascendente de la vida.
Pese a que nos cueste reconocerlo, el enamoramiento es una de las proyecciones más intensas y poderosas. Según Arthur Clarke, autor de 2001: Odisea del Espacio, la persona de la que estamos enamorados no existe: es una pantalla sobre la que proyectamos nuestros deseos, esperanzas e ilusiones. Por supuesto, si le comentáramos esta frase a cualquier persona enamorada, la rechazaría de inmediato. Su amada o amado es realmente todo lo que él o ella creen, y si alguien afirma lo contrario, seguramente se debe a que nunca estuvo enamorado, o a la envidia.

La alta tasa de divorcios en algunas culturas occidentales muestra el resultado de considerar al enamoramiento como base para una relación duradera. Si bien puede dar paso al amor, éste es un cimiento demasiado endeble para un vínculo perdurable

Debido a la proyección, el ser amado se convierte en depositario de cualidades maravillosas y excelsas que, por lo general, no posee, y no es posible amar verdaderamente a una persona cuyas características reales apenas conocemos.

No obstante, el enamoramiento no es un problema, sino una etapa con facetas positivas. Nos revitaliza, nos conecta con el entusiasmo y la pasión. La fascinación ejercida por el objeto de nuestro amor indica que se han activado aspectos inconscientes que vemos reflejados en él o ella que necesitamos descubrir a nivel interno.

Uno de los propósitos de la pareja es la expansión de nuestro corazón y nuestra conciencia, y por esta causa, toda relación reactiva los temas que no hemos resuelto a fin de que logremos ser conscientes de ellos.


El reconocimiento de los aspectos inconscientes proyectados – nuestra sombra - es un ingrediente fundamental en toda relación de pareja, y es preciso discernir entre el ser amado real y las proyecciones arquetípicas.
De acuerdo a un relato en El Simposio de Platón, Sócrates y algunos de sus compañeros se reunieron en un banquete, y cada uno de los participantes daría un discurso sobre la naturaleza de Eros. Cuando llegó su turno, Aristófanes planteó que el ser humano originario era redondo, y tenía dos caras, cuatro brazos y cuatro piernas. Poseía gran fuerza y vigor, y los dioses del Olimpo, celosos de su poder, decidieron dividirlo en dos partes, una femenina y otra masculina, que desde entonces han buscado reunirse con su "otra mitad" - este es el origen del mito de las almas gemelas.

Buscamos nuestro complemento a nivel externo, en la pareja; no obstante, esta historia alude a un proceso psíquico interno. La atracción por otra persona representa la atracción por un aspecto inconsciente propio, y muchas veces, el compañero externo es tomado como sustituto de una experiencia interior.


Si bien solemos definirnos en función de nuestro género sexual, nuestra realidad psíquica indica que somos andróginos, palabra proveniente del griego andros: hombre, y gynos: mujer.
Todos poseemos una imagen femenina y masculina interna, a las que Jung llamó anima y animus. El anima es la imagen arquetípica de lo femenino que existe en todos los hombres y que éstos proyectan en las mujeres; el animus es la imagen arquetípica de lo masculino que está presente en las mujeres y que es proyectada en los hombres.

Estos arquetipos configuran la representación inconsciente que cada persona tiene del otro sexo, y por lo tanto, ejercen una influencia poderosa en nuestras relaciones interpersonales.

Durante la primera etapa de una relación, se proyecta al anima y animus positivos. Esta proyección es relativamente sencilla de sostener mientras existe un estado infantil de fusión, similar al que experimentamos en el útero materno, y cada uno de los integrantes se siente totalmente aceptado, amado y contenido por el otro.

Cuando un hombre proyecta el aspecto positivo de su anima en una mujer, ésta le resulta encantadora y fascinante; lo mismo ocurre con la mujer que tiene proyectado el animus positivo en un hombre.

Sin embargo, como todo arquetipo, el animus y el anima tienen una cara luminosa y otra oscura. Cuando hace su aparición en escena el lado negativo del arquetipo, la mujer ideal se transforma en una bruja insoportable, y el príncipe azul se convierte en un sapo repulsivo. Se produce una crisis en el vínculo, que en ocasiones se intenta "resolver" mediante la infidelidad; en otras, conduce a la ruptura.


Las expectativas frustradas indican la necesidad de retirar nuestras proyecciones para relacionarnos con la realidad de los demás.
Los conflictos que se manifiestan en la pareja son un espejo de nuestro mundo interno, y si logramos permanecer en la relación cuando la ilusión comienza a disolverse, surge la posibilidad de ingresar en una fase nueva, más profunda y enriquecedora. Así, el resquebrajamiento de la proyección nos obliga a bucear en nosotros mismos para descubrir allí lo que buscábamos obtener de la otra persona: protección, incrementar la autoestima, llenar el vacío interno...

Lamentablemente, vivimos con la sensación de que el amor está fuera de nosotros, que es algo que nos dan o nos quitan, un regalo, un premio, algo que merecemos o dejamos de merecer en función de que cumplamos con determinados requisitos (ser jóvenes, delgados, atractivos, inteligentes, exitosos, carismáticos, etc.)

El amor no existe afuera de nosotros: debemos buscarlo en su morada íntima que es nuestro propio corazón.

¿Quién si no yo puede aceptarme y amarme con todas mis características? ¿Quién si no yo conoce mi pasado, no para lamentarme, sino para sanar mis heridas? ¿Quién si no yo tiene en su poder el pasaje de ida y vuelta hacia lo profundo de mi corazón?

Cuando logro darme cuenta de que soy mi propia fuente de amor, todo cambia de dirección: yo soy responsable de transformarme y de darme aquello que espero del afuera.

Trabajar para construir la propia autoestima es un acto de amor, y este amor hacia uno mismo se traduce luego en una mayor capacidad de amar verdaderamente a los demás.

Como afirmó Virginia Satir, para que dos personas estén en contacto se requieren tres partes: cada uno en contacto consigo mismo, y cada uno en contacto con el otro.


Por otra parte, para que un vínculo sea enriquecedor, es preciso que los dos integrantes de la pareja estén dispuestos a la auto-indagación necesaria para reconocer su sombra y sus propios aspectos femeninos y masculinos.

La integración de lo femenino y lo masculino no puede ocurrir mientras nos identifiquemos con una parte y sigamos proyectando la otra – no sucede entre un hombre que actúa su aspecto masculino y una mujer que actúa su aspecto femenino, sino en el interior de cada hombre y cada mujer que hayan logrado ser conscientes de ambos.


Quizás seamos capaces de lograr así lo que tan sabiamente expresó Rilke: "Tal vez haya entre los sexos mayor grado de parentesco o afinidad que el que comúnmente se supone, y la gran renovación del mundo podrá consistir en que el hombre y la mujer, una vez libres de todo falso sentir y de todo hastío, ya no se buscarán mutuamente como seres opuestos y contrarios, sino como hermanos y allegados".


Alicia Schmoller

El no se entera de cómo me siento


Confía más en su apoyo emocional, pero pidéselo antes
Siempre se ha puesto en entredicho la capacidad masculina para prestar apoyo emocional, pero ¿realmente es cierto que a ellos les resulta más dificil percibir el estado de ánimo de las mujeres? Según un estudio elaborado por la psicóloga Lisa Neff publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, los hombres están capacidaos en la misma medida que las mujeres para proporcionar apoyo emocional. El problema es que no lo hacen a su debido tiempo.
Así, en la vida cotidiana, es cierto que las mujeres suelen reaccionar más rápido a la hora de apoyar a sus compañeros cuando éstos tienen algún problema o sufren estrés. Por su parte, el hombre puede llegar a esperar a que la mujer esté realmente mal antes de ofrecerle ayuda abiertamente. Y puede ocurrir que realmente no perciba la necesidad de apoyo extra por la forma de expresar su malestar. Lo que sí es cierto es que la mujer intrepreta mejor que el hombre las emociones no verbales y empatiza más con los demás. De todo ello se concluye que los hombres "si pueden" ser comprensivos y apoyar emocionalmente igual que las mujeres; la cuestión es que, con la práctica, aprenden a hacerlo en el momento adecuado.

Estar a la duras y a las maduras


Los comienzos de una relación de pareja suelen ser tan maravillosos que parece imposible que en algún momento pueda cambiar. sin embargo, se trata de una de las relaciones interpersonales que más acusa la dificultad de adaptación a casa de la diferencia de opiniones, costumbres y experiencias anteriores. Por eso, tener una buena relación de pareja requiere esfuerzo, y tal y como afirma el psicólogo Luis Echegaray Vivanco, también es importante no valorarla por su nivel de pasión, ya que es normal que éste suba y baje en determinados momentos, y sí basarse en el grado de amistad y los intereses comunes, porque son mejores indicadores de una relación estable. En cualquier caso, para prevenir o afrontar los conflictos, poner en práctica el siguiente decálogo:
1.- Desarrollad intereses comunes para compartirlos en el tiempo de ocio.
2.- Sed tolerantes con respecto a las opiniones y momentos de mal humor del otro, desarrollando la empatía.
3.- Recordar que ser pareja de alguien no significa dependencia, sino complementariedad.
4.- Asumid la responsabilidad de todos los hechos derivados de vuestra relación.
5.- Potenciad la confianza mutua para aumentar vuestro nivuel de intimidad y aceptación a través de un diálogo sincero.
6.- Escuchad y expresar calidez, aunque no tengáis respuesta o soluciones.
7.- No hagáis promesas que no podáis cumplir.
8.- No culpabilicéis. Recordad que nunca hay una única persona responsable del problema.
9.- Durante la conversación, tratad de ser siempre objetivos y mantened siempre la calma, intentando que la lógica gane a las reacciones viscerales.
10.- Analizad todos los aspectos del problema y no saquéis antiguos trapos sucios.

Constuir en pareja


Las palabras son una poderosa herramienta y, en el terreno de la pareja, pueden ser utilizadas tanto para constuir como para destruir una relación. Muchas parejas se hallan enzarzadas en verdaderas luchas de poder en las que reina la incompresión.
Ambos se sienten atacados impotentes, incapaces de comunicarse con el otro. Hablan el mismo idioma sin entenderse, se estacan alrededor de las mismas quejas y conflictos y, poco a poco, aparece el desencuentro. Cuando se produce esta situación, es importante generar un cambio para empezar a comunicarse de manera constructiva. Esta inflexión sólo se consigue cuando la preja deja de utilizar las palabras como armas arrojadizas, cuando en lugar de ser dos individuos de equipos contrarios que compiten, se convierten en lo que deberóian ser: un equipo formado por dos personas que cooperan por un objetivo común e intentan apoyarse mutuamente.
Resulta tan importante aprender a expresar mejor las propias necesidades- sin atacar ni enjuiciar- como tener la capacidad de abrirse para escuchar y ponerse en el lugar de la otra persona. Se trata de una buena fórmula para generar tolerancia y compresión en la pareja.
Sólo desde la comprensión y el respeto podremos dar solidez a la pareja para convertirla en un espacio de crecimeinto intercambio y enriquecimiento.

Cristina Llagostera