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7 pasos para amarte a ti misma.



1. Deja de criticarte: las críticas son una especie de autosaboteo, pues solo te hablan desde tu pasado recordándote lo que salió mal y usando trampas para impedirte vivir tus sueños. Acallar la voz de la crítica te permitirá avanzar con más confianza y decisión hacia tus metas y desarrollar todo tu potencial.
 
 

 2. No te asustes: El miedo es como un muro que divide ...
aquello que eres de todo aquello que puedes llegar a ser y hacer. Liberarte del miedo te hará sentir más liviano y mucho más tranquilo en la vida.

3. Sé amable, apacible y paciente: La vida tiene su propio ritmo y por más que quieras no podrás ir más rápido que él; aprende a fluir con ella, a aceptar y a confiar que todo lo que debe ser, será y sucederá naturalmente.

4. Se cariñoso contigo: Evita las palabras ofensivas o reproches en tu propia contra. Ante un desacierto intenta aprobarte con amor, de este modo disminuirás la frustración y tendrás más entusiasmo, energía y motivación para hacerlo mejor la próxima vez.

5. Elógiate: Llena tu día a día de palabras de ánimo y felicitaciones. Reconócete y elógiate por los grandes y los pequeños logros de tu cotidianidad. Conviértete en tu mejor amigo, admirador y patrocinador de tus sueños.

6. Bríndate apoyo: Es muy importante aprender a ser el mejor amigo de nosotros mismos, porque con mucha frecuencia caemos en la trampa de ser nuestro peor enemigo. Se tu principal proveedor de apoyo físico y moral. Una palabra de aliento de tu parte, te llenará de optimismo y proactividad.

7. Cuida de tu cuerpo: Tu cuerpo es una creación perfecta. Amalo, cuídalo y trátalo con respeto. No lo lleves más allá de sus límites, aliméntate bien, descansa lo apropiado y realiza ejercicio de manera habitual.

Universo Espiritual.-

Encenem una espelma


El dissabte 4 de Juny el Consell Nacional de Dones de Catalunya (CNDC) va aprovar per unanimitat la proposta "Encenem una espelma", proposta que van aportar les dones del Grup de Mentores de Tamaia.




Tamaia, viure sense violència som una associació que treballa, col·labora i ajuda a les dones que han patit, o estan patint, violència masclista.
Des de fa 18 anys, l’experiència acumulada, ens permet d’ajudar a la recuperació, treballant com a mentores, conselleres, de les nostres companyes.
Així compartim experiències, i objectius, les dones que hem patit el problema i les que se’n estan sortint. Les que hem estat ajudades i podem ajudar.
Es el cicle de la vida. Es el cicle del progrés.
En aquest procés se’ns ha encès una llumeta, una espelma. I necessitem la col·laboració de tothom.
Cada vegada que mori una companya en un acte d’agressió, encendrem una llum pel seu record. Una espelma serà dipositada a la porta de l’Ajuntament.
Les dones adherides a l’acte i qui vulgui acompanyar-les, farem expressió de que no és normal que passi això.
Que es freqüent sí, però que cada desastre ha se ser motiu de protesta i record, per les amigues que ja no hi son.
Per que cal estar plegades, en el mals moments i en els bons. En l’acció i en el record. En la lluita i en la construcció del diàleg i la pau.


Moltes gràcies per la vostra col.laboració.


Mentora de Tamaia promotora de la proposta

Una enseñanza en igualdad de verdad podría salvar vidas


La experta en coeducación afirma en el CPR que los jóvenes «aún tienen unos prejuicios sexuales enormes»

La enseñanza española protagoniza una situación paradójica: por un lado, el Gobierno apela a la educación para combatir la violencia de género pero, por otro, no pone los medios necesarios para erradicar el sexismo en las aulas. Marián Moreno, profesora de Lengua española en el instituto de Los Campos y experta en coeducación, se encargó de recalcar tal contradicción a lo largo de una conferencia con la que abrió el curso «Educación para la igualdad» en el CPR de Avilés, y a cuya presentación acudió la alcaldesa, Pilar Varela. Moreno fue tajante al señalar que «aún queda mucho por hacer» en cuanto a la educación no sexista. «La idea más peligrosa es pensar que todo está conseguido porque existen unas leyes», recalcó la educadora.

Marián Moreno trató de dotar a su exposición de un ingrediente de optimismo para colorear un panorama oscuro. «Sólo hace falta tener contacto con los jóvenes para ver que aún tienen unos prejuicios sexistas enormes, en algunos casos escandalosos», señaló. Para la experta en coeducación, dos son las raíces de tales prejuicios: «La influencia de la televisión y la pasividad del sistema educativo, que no se decide a educar por la igualdad», comentó la profesora del instituto de Los Campos.

Para Marián Moreno, los personajes femeninos en televisión son estereotipos dignos del pasado. «Hay dos tipos: bien madres amas de casa, bien chicas con un físico impresionante. Fuera de ahí, las adolescentes no encuentran otros referentes», señaló Moreno. Lo mismo pasa, según la educadora, con los materiales que se utilizan en el aula. «Aún se mantiene un lenguaje sexista y no se hace visible el papel determinante de las mujeres en la historia», afirmó la profesora. Marián Moreno terminó su disertación con una afirmación tajante: «La educación en igualdad puede salvar vidas. Una enseñanza no sexista ayudaría a prevenir la violencia de género», señaló.

Marian Moreno- Red Feminista

Algo mas


A veces, parece que es mejor ser el cien por cien de las cosas que creemos esenciales o importantes. Por ejemplo la identidad como ciudadanos, la religión o nuestra identidad como hombres o mujeres.

Eso es lo que hemos oído repetidamente durante cientos de años, pero que empieza a resquebrajarse, delante de la evidencia de que ser, el cien por cien de algo, no deja espacio para lo, que no sea, eso mismo.

Si eres un hombre al cien por cien es imposible que puedas intuir o conocer el alma de una mujer. Y lo mismo es a la inversa.

Si eres cien por cien americano, ruso, catalán, francés, español, japonés etc. Todos los que no sean como tú, serán los otros, los extraños.
Lo mismo pasa con las religiones, los partidos políticos etc.

Ser algo más, es lo que nos puede salvar de los enfrentamientos y las guerras. Ser algo más significa que nos hemos salido de los fundamentalismos, de los integrismos, del adoctrinamiento y en suma de la ignorancia.

Porque solo por la ignorancia se es, el cien por cien protestante, católico, musulmán, judío, etc.

Caer en la cuenta de que el sentirse de una nación, ha dependido de haber nacido, aunque sea tan solo un metro, a un lado u otro de una frontera y que si hubiera sido al otro, te hubiera llegado, por fuerza, otra información y por lo tanto, te sentirías como lo que ahora consideras que no eres tú.

Ser algo más en lo religioso es, paradójicamente, la motivación más genuina de las religiones. Es la mística o el encuentro con lo que en realidad se es. Y en contraste con las importancias que se dan en ellas,. Ese algo más es lo más sencillo y cotidiano de lo que conocemos de nosotros mismos.

Es lo único que no podemos perder, ni dejar. Y si algo no muere en nuestra muerte, no podrá ser otra cosa que ese algo más. Todo lo demás, fronteras territoriales, banderas, ideales, religiones, nuestros cuerpos, etc., cambiarán o desaparecerán como siempre ha sucedido.
Al descubrir ese algo más, veremos que en realidad siempre ha estado ahí y que el mismo hecho de identificarse con cualquier cosa en ese cien por cien, es el vestido o el manto que lo ha cubierto. Que nos ha cubierto.

Des-cubrir lo que somos, lo podemos llamar espiritualidad, desarrollo personal o conocimiento, pero la cualidad que mejor lo define es la libertad.

En este objetivo seguiremos trabajando este próximo curso en Namasté, junto con otras organizaciones, mujeres y hombres de nuestro hermoso y querido, mundo.



Xavier Jiménez Jiménez

Pensamientos



Cuida tus Pensamientos...
porque se volverán Palabras.

Cuida tus Palabras...
porque se volverán Actos.

Cuida tus Actos...
porque se harán Costumbre.

Cuida tus Costumbres...
porque forjarán tu Carácter.

Cuida tu Carácter...
porque formará tu Destino,
y tu Destino, será tu Vida

Mahatma Gandhi

Dame la mano


Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...

Gabriela Mistral

¿Qué es educar?



Definimos la acción de educar como el conjunto de actos, dichos y actitudes que posibilitan al niño o adolescente comprender el mundo e ir organizando conductas y maneras de ser que le permitan afirmarse en la vida y, al mismo tiempo, respetar y cuidar a los otros, a las cosas y al mundo.
Si relacionamos esto con las características de la época – la velocidad de los cambios, la ausencia de certezas estables, la transformación cotidiana de la realidad – podemos, identificar la cuestión principal a la que debemos atender: la riqueza de la vida de los adolescentes no dependerá del aprendizaje dogmático de los deberes y verdades de los adultos sino de su propia posibilidad de sentir y pensar para sintonizar con el estado de cosas que irán encontrando a lo largo ce su existencia y del grado en que puedan posicionarse ante ellas de manera autónoma y creativa. Generar en ellos la libertad y la capacidad para construir, en cada situación, las formas convenientes al cuidado y cultivo de la vida será el objetivo más valioso de nuestra tarea de educativa.
En consecuencia, de lo que se trata no es de transmitir verdades sobre cómo son las cosas (verdades que, por otra parte, no tenemos) sino de cultivar en el chico una actitud reflexiva y preactiva para dar a luz, con su esfuerzo comprometido, lo que elija ser y hacer.
En este sentido, hay dos objetivos principales:
- Que los chicos/cas aprendan a conectarse con lo más auténtico de sus propios deseos y a enraizar allí sus proyectos.
- Que logren desarrollar una actitud responsable para con la realización de esos deseos y proyectos.
Esta perspectiva implica enseñarles a relacionarse intensa y comprometidamente con lo que decidan ser y vivir, y una disposición al esfuerzo para hacerse cargo de sus elecciones. Crecer es asumir la responsabilidad de cultivar aquello que haga falta para poner en práctica las propias elecciones.


Cuidados que expropian y debilitan

Para comprender todas las implicaciones de estas dos ideas, conviene tomar conciencia de que el viejo estilo de educación – muy vigente aún- se caracteriza por hacer lo contrario:
- En primer término, con frecuencia, el hijo/a es considerado como un proyecto de los padres, un proyecto que los continúa y trasciende, y no como una persona con destino deseos y posibilidades propias.
- En segundo lugar, es frecuente que se conciba al niño como un ser al que no le corresponde hacer esfuerzos ni asumir responsabilidades y esto suele extenderse hasta muy avanzada la adolescencia.
Creo, que en ambos casos, se equivoca el camino. En el primero impidiendo que el adolescente pueda elegir por cuenta propia ( o debilitando su grado de incidencia) y generando que proyecte, en su vida, elecciones ajenas. Y, en el segundo, exagerando la necesidad real del niño/a de ser protegido en tanto “pichón de ser humano” y no dando lugar así, al proceso de construcción progresiva de sus fuerzas y de su responsabilidad para su propia vida.
Esta manera “sobreprotectora! De encarar la paternidad resulta expropiatoria y debilita a nuestros hijos en el futuro. De lo que se trata es de decirles, cada vez menos, qué deben hacer o qué importa que hagan y, en cambio ayudarlos a pensar qué les importa a ellos, qué es lo que quieren hacer y cómo lograrlo. Lo nuevo es acompañarlos y estimularlos a pensar su vida y cada situación, mostrándoles las posibilidades y dificultades que no alcanzan a ver.
Usar nuestra experiencia de vida para ampliar sus miradas, no para reemplazarlas.
Se trata de ayudarlos a ver y a elegir, no de ordenar sus vidas. Al mostrarles cómo vemos el mundo – y no cómo el mundo es- habilitaremos otras miradas posibles y los invitaremos a mirar por sí mismos y a responsabilizarse por ese punto de vista.
Los padres seríamos, de esta forma, los aliados principales de nuestros hijos en el proceso de elegir su vida y de aprender a operar en ella. Pero el aliado –aunque sea el principal- no es el diseñador de la vida del otro: es sólo un asistente.

Leopoldo Kohon

El desafío de contener a los adolescentes




El dilema de cómo ayudar a los hijos a vivir la adolescencia y a incorporarse a la vida adulta sigue estando abierto para la mayoría de los padres. El ritmo acelerado de los cambios y la incertidumbre sobre futuro están en la base de las dificultades de la cuestión. Si bien siempre se dijo que la adolescencia es una etapa difícil, los jóvenes de nuestros días tienen el camino aún más escabroso por las características de la época. Es necesario que reflexiones sobre cómo acompañarlos en esta encrucijada.

Habitualmente, nos referimos al actual estado de cosas en el mundo con expresiones como “ hay crisis de valores..” estamos en una era de cambios profundos que se acelerarán cada vez más...” o “ ya no hay certezas a las cuales aferrarse...” Lo que no es tan frecuente es que nos preguntemos con efectividad práctica qué hacer con todo esto en nuestras vidas cotidianas y, entre otras cuestiones, cómo ayudar a los adolescentes en un mundo que nos enfrenta a situaciones con las que no tenemos experiencia previa, ni como personas ni como cultura.
El cambio implica hacer frente al no saber y aceptar que vivimos nuevas contingencias antes las que necesitamos inventar caminos originales. Los adolescentes se están haciendo adultos en una realidad que los acoge con estos desafíos, pero, también, con horizontes que posibilitan novedades ricas y que los entusiasmen. Ante esa perspectiva, es fundamental “estar abiertos” y abrir el abanico de respuestas posibles desde las cuales vivir. Esto es lo que necesitan que los ayudemos a construir como actitud y potencia en ellos, y es lo que los adultos necesitamos pensar cómo hacer.

Lo único seguro es el cambio
Un primer paso es comprender la diferencia con el estado del mundo en que nos criamos los adultos actuales. Nacimos en una época en que nuestros padres aún observan las situaciones de la vida a partir de creencias y valores que suponían inmutables. Se pensaba que las cosas serían siempre así y que, en adelante, solo habría progreso, es decir, más de los mismo. Fuimos educados en función de verdades y pautas de conducta que se creían aptas para afirmar el buen vivir en cualquier tiempo futuro. En este punto, se arraiga la diferencia principal entre “ el mundo del progreso! Que nos vio nacer y “el mundo del cambio” que recibe a los adolescentes de hoy.
En la actualidad, las elecciones diferentes antes situaciones similares no necesariamente implican que una de ellas sea buena y la otra mala, una correcta y la otra equivocada: con frecuencia ambas elecciones son posibles. En un mundo menos rígido y más abierto, hay cada vez más lugar para elegir y menos espacio interior para aceptar calladamente las homogeneidades impuestas. La cuestión es cómo cabalgamos y enseñamos a cabalgar esta crisis del mundo en que nacimos. Hoy, nos encontramos en un mundo en que el sentido que daba forma a lo conocido y validado ha perdido fuerza, y la realidad se abre a otras formas de ser de las cosas y de la vida, distintas de las que hasta aquí se presentan como las únicas posibles.
Creo que es preciso pensar todas las cuestiones de la vida teniendo como trasfondo estos términos.
Incluso, aquellas que conllevan una patente sensación de amenaza, como, por ejemplo, el tema de la droga. Esta no es más que un peligroso paliativo para sobrevivir en medio del caos y de una vida sin sentido, y conduce a ser cada vez más frágil y dependiente. Es la crisis de sentido lo que hace que la vida avance, no la droga lo que crea sinsentido. Con esto, estoy diciendo que, aún esa problemática, debemos abordarla en relación con otra cuestión fundamental: la de cómo fortalecer la capacidad de los chicos para generar sentido de vivir y para encontrar en sí mismos la fuerza y la lucidez que les permita resolver las distintas situaciones que la vida les presente.


Leopoldo Kohon
Filósofo práctico