Mostrando entradas con la etiqueta Walter Dresel- Yo te manipulo ¿y tú que haces?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Walter Dresel- Yo te manipulo ¿y tú que haces?. Mostrar todas las entradas

Callarse es un error



Si hasta el presente no hemos sabido advertir a quien nos hace sufrir del daño que nos está causando, a partir de ahora no nos callaremos más, y frente a cada agresión o a cada desprecio que podamos recibir, nos defenderemos con altura, con hidalguía y con entereza.

Verás como no sólo tu cuerpo emocional mejora significativamente, sino que también tu cuerpo físico recobrará energía vital imprescindible para su funcionamiento armónico.
Aceptar que las emociones negativas forman una parte inseparable de nuestra aventura de vivir es también un signo de madurez, y el aprender a manejarlas, una señal de crecimiento personal.
Si la comunicación hace tiempo que está fracasando porque no encontramos la manera de hacer llegar nuestros mensajes de forma adecuada, o por lo contrario el destinatario de los mismos no está dispuesto a escucharnos, los sentimientos que ese distanciamiento genera se vinculan a una amenaza real para nuestra estabilidad.
Pero aunque al principio pueda parecer que esto es muy grave, que en realidad sí lo es, también es un sentimiento liberador en la medida que ahora sabemos a lo que nos tenemos que enfrentar, y no seguiremos deambulando sin rumbo por la vida. Lamentándonos por nuestra mala suerte y por las erróneas elecciones que pudimos haber hecho en el pasado.
Es el tiempo de tomar decisiones para no hacernos reproches después por haber perdido la oportunidad de recuperar nuestra autoestima, nuestra libertad y nuestro derecho a ser considerados como seres humanos con las mismas atribuciones y obligaciones que cualquier persona.
Objetivo fundamental de quién nos manipula es hacernos perder el sentido de la vida, logrando que ésta no tenga ningún propósito para nosotros y de ese modo acabaremos creyendo que la verdad proviene solamente de la visión del mundo y de la existencia que él o ellos sostienen.
Vamos perdiendo todo derecho a manejar conceptos diferentes, so pena de que se descargue sobre nosotros todo tipo de agresión, desde la verbal hasta la física, pasando por la psicológica, amedrentándonos hasta el punto de renunciar a pensar para no ser castigados.
Esta descripción, que parece contener un concepto muy negativo de ls relaciones humanas, no es otra cosa que la cruda realidad de lo que se da con extremada frecuencia en todos los ámbitos de las interacción social entre los individuos.
Mejorar la comunicación no sólo está basado en adoptar ciertas técnicas, como hemos visto, sino en asumir también los derechos que o asisten de ser escuchados empaticamente, es decir, en el marco de referencia de aquello que pensamos y sentimos, aunque sea totalmente diferente a lo que piensa o siente nuestro interlocutor.
Yo en el ramo final de este capítulo, tomémonos un tiempo para mirar hacia nuestro interior. Es posible que si estás muy alterado por lo que estas viviendo, no te resulte fácil adoptar esa postura de mirar al interior de tu propia persona para poder reconocer los pensamientos y los sentimientos que pugnan por ser expresados con vehemencia y, probablemente también con cierta violencia.
Pero es fundamental determinar qué tipo de emociones nos dominan cuando nos disponemos a iniciar una conversación con nuestra realidad, café mediante porque ello acomodará las piezas correctamente en el tablero de nuestra vida.
Si las emociones predominantes, así como los pensamientos, son extremadamente negativos, no es el mejor momento de tomar decisiones importantes, porque volcaremos en ellas, no lo mejor de nuestra persona, sino todo lo contario, dotándolas de un contenido que de ningún modo nos ha de favorecer, sino que aumentará aún más las distancias con nuestros interlocutores.
Eso no significa que abandonemos el diálogo con nosotros mismos por haber detectado pensamientos y emociones negativos, Lo que debemos hacer es ser protagonistas reales de nuestros sentimientos, aun pagando el precio de sentirnos mal con ellos. Pero hay una realidad, y es que cuando aceptamos lo que estamos sintiendo estamos creando las bases que nos llevarán a construir nuestro bienestar.
No es que nos regocijemos con lo que sentimos pero lo cierto es que cuando más conscientes seamos de lo que estamos afrontando o. que tenderemos que afrontar, mayor será la compresión de nuestros sentimientos, no quedando entonces espacio para una autocrítica destructiva que nos haga aparecer como los agresores cuando en realidad somos las victimas del maltrato del que nos hacen objeto continuamente.
Cuando hayamos logrado mirarnos en el espejo del alma y podamos deducir por qué se ha generado en nuestro interior la imperiosa necesidad de un cambio radical en nuestra manera de vivir la vida, también podremos identificar cada una de las actitudes que hemos ido tomando a lo largo de los últimos años.
Este reconocimiento de la realidad no debe llevar implícito un juicio de valor, simplemente, en esta etapa estamos reconociendo lo que sentimos y por qué lo hemos sentido. Es un avance hacia la madurez el conocerse en profundidad y estar en condiciones de saber qué cosas hemos de cambiar y qué cosas deberán quedarse en el lugar donde estuvieron siempre.

¡Basta ya!



Ya no puede haber más dilaciones, ya no puede hacer más excusas, salvo que nuestra autoestima haya caído de forma tan estrepitosa que no nos importa si nuestros cuerpos físico y emocional se dañan irreversiblemente.
Yo quiero imaginar que no es ésta tu forma de pensar y que mantienes intacto tu instinto de conservación, que te llevará a defenderte frente a la agresión o frente a cualquier otro género de violencia.


Claro que existen atajos que muchas personas utilizan para no ver sus problemas con la claridad mediana que éstos se merecen, volcándose, entonces en todo tipo de adicciones que distraen su atención, postergando de forma indefinida el enfrentarse a su realidad y tomar el mando de sus sentimientos.
Si no logramos comunicar lo que sentimos y en cambio vamos acumulando enfado, rencor y sentimientos de fracaso es muy probable que en determinado momento esta pesada carga que nos acompaña día y noche termine desbordándose y haciéndonos perder el control de nuestros actos, induciéndonos a conductas que no encajan con nuestro modo habitual de ser.

Contar hasta diez es sabio
Una estrategia adecuada será no responder en los momentos en que la ira gana nuestra mente, sino esperar a que los ánimos se aplaquen para luego, con nuestras mejores habilidades para comunicar y negociar aspectos en los que nos sentimos avasallados.
La vida con un manipulador es, sin duda, muy difícil de sobrellevar. Pero diversos motivos, que van desde el estatus social hasta el temor al abandono, desde la inseguridad económica hasta el tratar de mantener la familia supuestamente bien organizada, hacen que neguemos aquello que estamos sintiendo,
Buscamos todo tipo de subterfugios para convencernos de que lo que vivimos no es bueno, pero tampoco es malo como para tomar medidas de forma urgente.
Este abandono de nuestra responsabilidad para con nosotros mismos hace que tengamos que vivir una vida simulada, en la que la sonrisa es forzada y donde nos comprometemos a compartir un mundo exterior en el que nadie se entere ni por asomo de lo que podemos estar viviendo.
Como mecanismos de defensa quizá sirva durante un tiempo, pero el desgaste emocional que ello conlleva termina destruyéndonos totalmente.
Pregúntate una y otra vez si esto es lo que quieres para tu vida, y si no es así, pues sigamos buscando las causas de la aceptación de condiciones existenciales que no reflejan en lo más mínimo nuestras más preciadas aspiraciones.
Todos tenemos derecho al bienestar, y todos tenemos también el compromiso de expresar con claridad lo que sentimos.. Por bien que nos conozcan quienes se están aprovechando de nuestras debilidades, eso no nos quita la la responsabilidad de gritar con viva voz nuestra disconformidad con la manipulación de la que somos objeto por parte de quien o de quienes intentan permanentemente ejercer la violencia en nuestra vida.

Reconstruir nuestra historia personal II



b) Temor al abandono
Este tipo de miedo aparece fundamentalmente en las relaciones afectivas, donde hay una figura extremadamente fuerte enfrentada a una mu débil que, por temor a ser abandonada, cede todos sus espacios, permitiendo ser manipulado en la creencia errónea de que ese tipo de conducta mantendrá el amor y la armonía con su pareja.
Nada más alejado de la realidad. Lo que podemos apreciar habitualmente es que este tipo de actitud sólo sume a quien adopta el papel de v´citima en una espiral ascendente que lo lleva con el tiempo a perder su identidad, permitiendo que quien se apodera de todos sus espacios determine qué, cómo y cuándo se llevarán a cabo sus designios.
Es indudable que una relación basada en tal desigualdad culmina en un conflicto de grandes proporciones, donde quien ha cedido su territorio comienza a percibir la necesidad imperiosa de recuperarlo, enfrentándose entonces a la negativa de quien lo manipuló durante tanto tiempo y que no está dispuesto a ceder en área que conquisto con el consentimiento de su víctima.
Una vez desatada la confrontación, se torna muy difícil la negociación, ya que ambas partes, a hora sí defienden su espacio generándose rupturas irreconciliables. Salvo que quien ha manipulado durante tanto tiempo reflexiones y está dispuesto a modificar su conducta y su actitud, se hace muy difícil llegar a un acuerdo de convivencia digno para ambos.

c) Sentimiento de culpa
He aquí una de las herramientas preferidas por el manipulador. Se trata de una sutileza más en su estrategia por degradar a su víctima. Le introduce suavemente, y sin que quien recibe el mensaje pueda darse cuenta, un sentimiento de culpa por cosas que no ha hecho o por circunstancias en las cuales no ha tenido participación alguna.
La propia inconsistencia de su autoestima es un terreno fértil donde este sentimiento de culpa crece y se desarrolla sin límite, hasta llegar a ser insoportable el peso de la culpa que puede arrastar y cargar sin razón alguna.
Por eso es tan importante realizar periódicamente los balances necesarios que nos permitan ver cómo están ubicadas las piezas en el tablero de nuestra vida.
¿Qué hechos del pasado son responsabilidad nuestra y, por tanto, podemos sentir una culpa genuina, como errores cometidos, omisiones o decisiones erróneas del pasado, y cuáles no lo son, aliviando definitivamente nuestra carga y nuestro inútil sufrimiento?
Liberarse de las falsas culpas quizá llegue a ser uno de los ejercicios más difíciles de ejecutar, pues no olvidemos que quien manipula intenta por todos los medios mantener ese sentimiento lo más vivo posible, para hacernos sentir seres indeseables en toda la extensión de la palabra.
La autocritica debe ser justa. Eso significa que tenemos que hacernos cargo de nuestros errores, por supuesto, pero de ningún modo tenemos por qué cargar con culpas que nos han sido depositadas a lo largo de los caminos de la vida en episodios en los cuales nuestra participación ha sido nula.
No olvidemos nunca que quien manipula pasa de la solicitud amable a utilizar todas las formas de agresión posibles, entre las cuales se encuentra también el proyectar e introducir el sentimiento de culpa en su victima.
Nos sentiremos liberados cuando nos hagamos responsables de nuestros errores y podamos dejar a un lado todo aquello de lo que no somos responsables y por lo cual se nos culpó durante años y años.

Reconstruir nuestra historia personal




Debemos hacer esta exploración lo más objetivamente posible. No estamos buscando culpables, estamos reconstruyendo nuestra historia personal y para encontrar las razones que hoy nos convocan y que sentimos, desde lo más profundo de nuestras entrañas, que están clamando por un cambio, al no querer seguir viviendo del modo en que lo hemos hecho hasta el presente.
El panorama se va a aclarando y comenzamos a percibir que la actitud de los demás hacia nosotros pasa por un angosto desfiladero cuya puerta abrimos únicamente desde dentro. Hay una responsabilidad implícita en esto de la manipulación, en lo que hemos permitido que hagan con nosotros, aunque podamos esgrimir razones de peso para explicar que ello haya sucedido.


Pero una vez que hayamos tomado ese café con nosotros mismos y hayamos descubierto cuáles fueron en cada caso las razones que pudieron haber existido y que nos llevaron a ser víctimas de una manipulación, no hay tiempo para lamentarse, sino para poner manos a la obra, para reconstruir un presente y un futuro dignos para nosotros.
Ubicar las piezas en el tablero será el sinónimo de ver nuestra realidad sin deformaciones, para poder detectar a día de hoy cuáles son nuestros puntos fuertes y cuáles son los débiles.
Obviamente se torna imprescindible sentir que queremos cambiar lo que estamos viviendo, punto de partida de la elaboración de un proyecto de vida que nos coloque en el primer lugar del largo inventario de transformaciones que introduciremos en nuestra existencia.
Hagamos una lista con algunas de las razones más frecuentes de actitudes frente a la vida que culminan en la cesión de espacios, que son rápidamente tomados por quien ejerce la manipulación sobre nosotros.

- Carencia de un proyecto personal de vida.
- Temor al abandono.
- Sentimientos de culpa
- Mantener un estatus social
- Seguridad económica


Puede haber una enrome cantidad de razones que sean las causantes de ese avance que efectúa el manipulador, que se suman a las características de la personalidad de quien se aprovecha maliciosamente de nuestra debilidad.

a) Carencia de un proyecto de vida personal.
Esta razón es una de las principales derivaciones de una baja autoestima, que le impide al individuo sentir que puede ser eficaz antes los desafíos que la vida lo expondrá en el futuro.
Deambula entonces a través de la existencia sin un rumbo fijo, sin una profesión, un oficio o un empleo que le permita ser independiente, siendo presa fácil de quienes sí saben lo que quieren para su vida, aunque sea a costa de los demás, y se lo hacen sentir en cada una de las palabras y de los actos que comparten en la cotidianidad.
Si, por ventura, ésta fuera tu situación, y no importa cuál es tu edad, tu sexo, o tu estado civil, se impone ya, hoy mismo, comenzar a elaborar un plan de acción, que estimule tu motivación y te permita comenzar a creer en tu capacidad para modelar tu destino, sin pretensiones exteriores y volcando toda tu creatividad en un proyecto de vida quizá muchas veces postergado.
Aquí queda de manifiesto la malicia del manipulador, quienes se ha cuidado bien durante mucho tiempo de no despertar en su victima la necesidad de ser autónoma o independiente para no perder su ascendencia sobre la misma.
Te adelanto que esta transformación de ti modo de pensar y de actuar no será bienvenida justamente por quienes ejercen la manipulación, ya sea en el ámbito familiar o laboral.
El saber de donde partimos y adónde queremos llegar cambiará radicalmente el escenario en que se está desarrollando nuestra vida, transformándolo en un espacio donde sabremos con certeza, cómo establecer límites para no aceptar nunca más que alguien intente manipularnos bajo cualquier tipo de amenaza.
Capacitarnos y desarrollar un proyecto de vida propio nos permitirá interactuar de forma sana con los demás seres humanos, manteniendo nuestra independencia de pensamiento y de sentimiento, impidiendo de este modo que puedan aprovecharse de una debilidad que ya no volverá a estar presente en nuestra vida.